Corría el minuto 89 cuando me levanté de mi asiento, pasé por toda la fila con la cabeza gacha, bajé las escaleras y me fui del estadio. Dicen que la Avenida paralela al Heliodoro la llaman la Senda de los elefantes, por el movimiento pendular que realizan las cabezas de los aficionados cuando pierden. Así me sentí ayer, como un elefante.
Leo Messi es un genio, eso nadie lo duda. Su tercer gol así lo revela. Una maravillosa Vaselina que Sergio no puede hacer más que rendirse a la evidencia. Minutos antes andaba Pedrito calentando bajo la atenta mirada de Herradura, celebrándolo con vítores y aclamaciones. No es que me parezca mal pero me hubiera gustado ver la reacción del público ante un posible gol del tinerfeño.
Comenzaba la segunda parte con un resultado muy adverso. Oltra comentaba lo complicado que era manejar un banquillo totalmente tocado y con miedo a una goleada de escándalo. Los muchachos habían comenzado el partido como nunca, creando nada más y nada menos que cinco ocasiones de gol claras en los primeros 32 minutos de juego. ¿Qué más podías hacer?, quizás ¿realizar cambios con el 0-1?, ¿con el 0-2?…
Miraba al marcador y no me lo creía. Las estadísticas no engañan, las mismas ocasiones de gol para ambos equipo, 4/8. Sin embargo el Barca conseguia 3 goles y el Tenerife ninguno.
¡Gol del Barcelona!, la grada visitante celebraba el gol con rabia después de pasar la peor media hora que se recuerda en liga. La parroquia blanquiazul sabía que había perdido la oportunidad de ponerse por delante del marcador.
La pancarta espléndida, el mosaico magnífico, el ambiente maravilloso. EL himno suena más alto que nunca. Hoy viviremos un día grande. Hoy será un gran día.
¡OH Dios Alfaro que ya no creo en ti!…
¡OH Dios Kome que nos subiste a primera y ya no estás!
¡OH Dios Ricardo que tu juego asombraba al mundo entero y ya no existes!
¡OH Dios Tenerife!… Vuelve.
Gracias Paco.
Foto | eltenerife.com
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