Cuando vi saltar a Kome, pensé en la reserva de los titulares frente a un partido casi imposible de puntuar. Pero cuando lo vi en la posición de Ariete me quedé perplejo. Debo decir que no me disgustó el cambio tan grande que veía en el once inicial, es más, hasta me gustó.
El once inicial que presentaba Oltra, no dejaba lugar a dudas. ¡Había visto el partido del Inter!. Con una colocación ultradefensiva, me tomé el partido a risa. Solo esperaría al segundo gol del Barcelona para cambiar de ventana y ponerme a divagar en el Facebook.
Con un Nou camp a medio llenar y una ligera llovizna comenzaba el partido y las dos líneas defensivas del Tenerife ya estaban colocadas. Cuatro en primera instancia y cinco en segunda. Arriba, en un ladito, podíamos divisar una manchita oscura esperando su oportunidad.
Pasaron los minutos y el Tenerife no manejaba mal esta situación tan novedosa para ellos. Incluso me di cuenta de que este equipo también sabía defender.
Cuál fue mi sorpresa cuando Alfaro, entre los cinco mayores rematadores a puerta de la liga, volvía a tener dos ocasiones bastante claras. No me lo podía creer, ¡La táctica estaba funcionando!
Este sueño solo duró 17 minutos, -bastante menos que con el Inter- pensé. Messi colocaba el dos a cero. En ese momento pensé en dejarlo, pero solo la curiosidad por ver como se desenvolvía mi equipo en tan bellas lindes me acomodó nuevamente en mi silla y continué con la película.
De repente, oí un escándalo en la calle, gritos, ¿Qué pasaba?… solo el retardo de mi visionado me impidió ver en directo LA GESTA DE ROMÁN. No me lo podía creer, el Tenerife había empatado y justo antes del descanso.
La segunda parte comenzó como la primera. Un Barcelona que rondaba un 80 % de posesión frente a un Tenerife completamente desconocido-defensivo. Ahora solo era cuestión de esperar y volver a tener otra ocasión que poder aprovechar. Pero fue entonces cuando nuestro amigo Ibra salió del terreno en sustitución de Busquets y el Tenerife puso en el campo a Nino. El Tenerife empezó a abrirse, fruto del cansancio o de no poder continuar con una táctica que desconocía absolutamente. Uno a uno fueron cayendo hasta llegar a cuatro. Aguantaron 70 minutos con mínimas opciones cosa que me alegró.
Nota negativa: Es difícil en este tipo de encuentros buscar aspectos negativos. Me quedo sin duda con la implicación de Pablo Sicilia en prácticamente todos los goles del Barcelona.
Nota Positiva: La readaptación del equipo.
Ahora me surgen fundamentalmente dos dudas. La primera, ¿Por qué los jugadores apercibidos con cuatro tarjetas no provocaron la quinta cuando pudieron frente al Racing para quedarse limpios en los últimos dos partidos de liga? La segunda, ¿Qué hubiera pasado si el Tenerife hubiera planteado de esta forma algunos partidos como el Sevilla, Atlético de Madrid, Villareal, etc.…?. Por lo pronto recemos para que en el último partido de liga frente a un Valencia sin jugarse nada tengamos opciones para la salvación.
Foto | espndeportes.com
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