SÍ.
La continuidad, suele dar sus frutos, y una destitución, tampoco garantiza invertir la dinámica del equipo. Si el año pasado, por abril o mayo pensábamos que el ascenso no se nos escaparía, era porque el equipo se mostraba con garantías de hacer grandes cosas.
José Luis Oltra en el primer año en la isla fue de los técnicos más denostados, presionados, criticados por la afición, prensa y el entorno blanquiazul. Al año siguiente, el equipo mantuvo la misma regularidad en casa y fue, poco a poco, ganando confianza lejos del Heliodoro. Lo que le hizo que se fuera acercando a los puestos altos y, al final, en el ascenso más disputado de los últimos años, el equipo no acabó como campeón por la relajación de los últimos minutos en el último partido ante el Castellón.
Cambiar de entrenador, significaría que pasen dos o tres jornadas antes de que el nuevo inquilino del banquillo supiera cómo son y cuáles son sus mejores cualidades de los jugadores que tiene a su disposición.
El Sporting el año pasado lo tuvo tanto o peor que nosotros, porque comenzó una caída libre que a punto estuvieron de meterlo en el pozo. La confianza del entorno en el equipo y en Manolo Preciado hicieron el resto para no descender, lo mismo le sucedió al Mallorca que tampoco cambió al míster aunque el equipo estuvo buena parte del campeonato ocupando dichos puestos, por el contrario los que sí cambiaron de entrenador fueron; el Numancia a Kresic por “Pacheta” en febrero y bajó; el Betis que cambió a Chaparro por Nogués en abril, y descendió; y el Recreativo de Huelva había cambiado a Zambrano por Lucas Alcaraz en Octubre de 2008, y ya sabemos dónde juega este año. Tras la jornada veinte del ejercicio anterior, ocupaban puestos de descenso a segunda división: Espanyol, Mallorca y Osasuna con 17, 16 y 14 puntos, respectivamente. Ninguno juega en la liga Adelante. ¿Asegura algo cambiar de entrenador? No.
NO.
Equipos que han estado mucho peor, casos de Málaga o, el propio Zaragoza, ya nos han superado o igualado. El año pasado, sólo el Mallorca no cambió de entrenador como revulsivo durante la competición. Sé que es duro, sé que la cuerda “siempre se romper por el mismo sitio” Es cierto, tan cierto como que mejor echar a uno que al resto.
D. José Luis, como casi todos los entrenadores se va volviendo cabezota. El esquema, es cierto, es el mismo que nos llevó a primera y más ahora, que Juanlu ha vuelto a su sitio natural. Los cambios, se antojan necesarios pero no a falta de diez minutos. Claro que si el que entra al terreno de juego es Dinei, mejor que lo haga en el descuento. ¿ Se fijaron ayer en la superocasión que tuvo… ? ¡qué genialidad, vaya forma de fallar semejante regalo…! Y D. José Luis, sigue apostando por él, más que por Ángel. No lo entiendo. No entiendo sus planteamientos por más que me esfuerzo, y como yo, miles de aficionados. Seguir apostando por Dinei, en vez de Ángel –o el pichichi de 2ªB, Airam – es, como poner a Casillas de delantero centro.
Contra el Zaragoza, el equipo volvió a demostrar no ya una falta de puntería –el portero también juega, y ya al descanso, era raro no acabar con un dos a cero- sino que juega y muy bien, pero es un juego exquisito que dará resultado sólo si nos calmamos, sólo si los jugadores se creen –conscientes o no- que la culpa no es de ellos y que era “de otro”. El año pasado, cambiaron de entrenador, Osasuna que había puesto a Ciganda por Camacho en Octubre; el Espanyol, primero a Tintín Márquez por Mané y luego, Pochettino, y se mantuvo; el Almería que no siguió contando con Arconada por Hugo Sánchez y el Getafe hizo lo propio con Víctor Muñoz por Míchel en el mes de abril. Esta última jornada nos deja dos nuevas destituciones: Ernesto Valverde en el Villarreal y José Luis Mendilíbar en el Valladolid. ¿Es el momento del cambio? Sí, ahora o nunca.



